
“Mi paso por la UNITEC me dio un método de pensamiento profesional y la posibilidad de entender el mundo de manera distinta”.
Entrevista a Fernando González Sánchez, egresado UNITEC, Subsecretario de Educación Básica de la SEP
“Sé lo que se siente estar solo en el aula en una comunidad rezagada y distante, y quiero partir de ahí para ir construyendo la ruta que cierre esa brecha que separa al México que queremos del México que somos capaces de construir.
No es muy común que nuestros sueños se vuelvan realidad. Sobre todo cuando esos sueños son ambiciosos o cuando implican ocupar una posición muy elevada en el ámbito laboral. José Fernando González Sánchez soñaba despierto cuando dirigía la Escuela Primaria Rural, en el Municipio de Culiacán, Sinaloa, y no imaginaba que algún día estaría en sus manos definir las estrategias y lineamientos de la educación básica del país, como Subsecretario de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Este abogado egresado de UNITEC piensa que “cada quien se construye un destino de acuerdo con la magnitud de los retos que quiere enfrentar”. El reto que se le presenta hoy no es poca cosa.
Cuando Fernando llegó a la Ciudad de México con una beca para estudiar un diplomado, se le presentó también la oportunidad de trabajar. El deseo de estudiar la carrera de Derecho lo llevó simultáneamente a buscar un modelo asequible que le permitiera combinar ambas actividades. El de la UNITEC se ajustó a sus necesidades y, “creo -señala- que inscribirme en la Universidad fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, porque pude graduarme de abogado mientras trabajaba”.
Así pues, Fernando ingresó a la universidad en 1986, pero terminó a principios de 1992. Su mayor problema era la falta de tiempo porque, en 1988, colaboró en la campaña política del entonces candidato Salinas de Gortari, por lo cual se tomó algunos cuatrimestres alternados para dedicarse a esa labor.
Graduado antes como profesor normalista, González coordinó programas educativos para la SEP en su estado e hizo un poco de política. El mismo considera que en sus primeros años, su pensamiento académico era desordenado, “humanista y con rigor académico, pero no el suficiente. Pero llega el momento en que nos enfrentamos a la decisión de sistematizar nuestro haber científico y creo que la UNITEC me dio esa posibilidad”.
El “Sabor” de UNITEC
Efectivamente, Derecho dio orden a su pensamiento y mucho ímpetu a la búsqueda de sus objetivos. “Si tuviera que resumirlo, diría que mi paso por la UNITEC me dio tres cosas: Un método de pensamiento profesional; la capacidad de reconocerme a mí mismo como capaz de cumplir con una meta académica, y la posibilidad de entender el mundo de manera distinta”.
Esa misma capacidad lo empujaría luego de recibirse de abogado, a estudiar una maestría en Tecnologías y Comunicación Educativa en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE), otra maestría en Ciencias Políticas en la UNAM y un doctorado en la misma materia en la Universidad Iberoamericana (UIA). No obstante, Fernando asegura que la UNITEC es su alma mater. “He estado en muchas universidades como alumno, como profesor invitado, como conferencista o como investigador, pero nunca encontré el sabor que tuve en la UNITEC”. Y con eso de “sabor”, Fernando se refiere a ese que le deja a uno la Universidad y que luego ya no se vuelve a repetir jamás, aunque se siga estudiando.
De aquellos tiempos recuerda, en especial, a Carlos Muñoz, su maestro de Filosofía, y “a otro profesor entrañable que, para mí, es un ícono: Alfonso Pasapera, el hombre del método riguroso, del conocimiento exacto de la Ley”.
Un logro con claroscuros
Al egresar de la UNITEC, Fernando no litigó, sino que siguió en el área política y educativa. Entre otras responsabilidades, asesoró la Comisión del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE), dirigió el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IESA) y la Dirección General de Educación para Profesionales de la Educación (DGESPE) en la SEP, hasta llegar a ocupar, en diciembre de 2006, la Subsecretaría de Educación Básica, nombramiento que dio pie a la polémica.
El hecho de que sea yerno de la profesora Elba Ester Gordillo levantó suspicacias y descontento. Sin embargo, esta reacción parece no afectarle. “Mi familia es lo más importante que tengo. No es un lastre que Elba Ester Gordillo sea mi suegra. Hay una relación familiar por accidente, que es virtuosa”.
En cuanto al debate mismo, afirma: “Vivimos en una sociedad abierta donde se puede debatir todo. Pero también creo que hay una especie de campaña negra que trata de establecer sólo los oscuros del tema, no los claros. Todos somos una suma de claroscuros; no existe lo negro y lo blanco”.
“De mí se han dicho muchas cosas, pero no que logré mi certificación como Director General a partir de distintos exámenes de oposición, y que soy integrante del Servicio Profesional de Carrera del Gobierno Federal. En esas circunstancias, lo que tengo hay que hacer es dar la batalla para demostrar que, profesionalmente, puedo hacer bien las cosas. También en la carrera, cuando uno comienza a crecer académicamente, hay que superarse todos los días. Eso lo aprendí muy bien de la comunidad UNITEC, que te enseña a enfrentar, con tus propias armas, con tus propias limitaciones, cada tema, cada momento, cada espacio. A fin de cuentas, eso es lo que hace a un ser humano competente.
“En la UNITEC, cuando uno terminaba un cuatrimestre y no podía estudiar el siguiente, por trabajo o porque no tenía el dinero suficiente para pagar la colegiatura, te quedaba claro que pertenecías a una comunidad. No se trata de una comunidad que te rechaza porque en ese momento no puedes estudiar; no es una comunidad académica cerrada, de viejo cuño; es una comunidad fresca, abierta, tolerante y diversa, que permite dar -en su tiempo y en su espacio- lo mejor de cada uno para lograr sus objetivos”.
La Oportunidad que Ofrece el Presente
Para Fernando González, ¿qué significa hoy la oportunidad de definir políticas y hacer cambios en la educación básica del país?. El sueño es poner a la educación básica del país entre los primeros lugares del mundo, y sentar las bases para que dentro de 25 años México sea la cuarta o quinta economía mundial, tal como desea el presidente Felipe Calderón. “Pero el problema no es de creencias ni de afanes, sino de realidades. Todavía somos un México rural acomodado en los ámbitos urbanos marginales, y eso pesa. Somos una sociedad con ocho años de escolaridad promedio, y debemos tener cuatro o cinco años más para comenzar a ver resultados. Tenemos que crear instrumentos que hagan converger a la comunidad, al gobierno, a los empresarios, a los intelectuales, a los académicos, en un solo objetivo”.
Para lograrlo, continua, “hay que diseñar y aplicar políticas públicas complejas; cambiar los mecanismos de coordinación de este nuevo federalismo educativo que está naciendo en los estados y que todavía no se reconoce; modificar las inercias que se iniciaron en 1992; reordenar los programas hacia las nuevas habilidades que requiere el siglo XXI, y abordar el problema de una nueva forma de analfabetismo digital y de no conocimiento de un segundo idioma. No es un asunto fácil. La solución de este país no amerita debates simples”.
Por lo mismo, los pensamientos acabados y los paradigmas dados por válidos, representan el mayor obstáculo para alcanzar los objetivos. “Es el límite que nos hemos autoimpuesto como sociedad. Hay que luchar contra eso y ponernos límites en otro nivel. Aceptar los liderazgos institucionales y supra institucionales que ya existen en el país, y dejar de darnos latigazos en la espalda. No estoy de acuerdo en que todos los días nos digamos a nosotros mismos que somos terriblemente malos para llevar a cabo nuestro desarrollo. Me da la impresión de que andamos buscando dónde está el defecto en lo que hacemos, pero no para corregirlo, sino para restregárnoslo en la cara, para afectarnos, para ofendernos. En realidad, creo que deberíamos ver que la principal competencia es con nosotros mismos, y que cada día debemos superar nuestras propias decisiones, méritos y debilidades, para construir un país transparente, donde todo el mundo rinda cuentas”.
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